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Biblia, Escuela Sabática
2 años atrás


Motivación
Toda persona reconciliada con Dios ejerce la grandiosa misión de embajador de Dios.
a) El embajador vive en tierra extraña.
b) El embajador habla en nombre de su gobierno.
c) El embajador representa a su país.
EL EMBAJADOR TIENE COMPROMISOS:
1) El embajador transmite el mensaje de quien lo envió.
2) No determina su propia misión. Él va adonde lo envían.
3) No se naturaliza, siempre es un extranjero.
4) Está comprometido con los intereses soberanos de su país.

Foco: Examinar la fidelidad de Abraham, alguien que fue llamado por el Señor para ir a otra tierra y dar testimonio a las personas con respecto al verdadero Dios, el Creador y Redentor.

Comprensión:
I. Implicancias del llamado de Abraham
Pregunta 1 ¿Qué principios usted puede encontrar en Génesis 12:1-3 con respecto al llamado?
Pregunta 2 ¿Cuál es la importancia de la fe en la experiencia del llamado?
Heb. 11:8 Si supiéramos, no se necesitaría mucha fe; por lo tanto, ese desconocimiento es un prerrequisito para vivir verdaderamente por la fe.
II. Experiencias del misionero Abraham fuera y dentro de su propia casa.
Pregunta 3 ¿Los ejemplos de debilidad, impidieron testificar de Dios? Gén. 12:11-13; 20:2
Pregunta 4 ¿Cuál fue el impacto de la vivencia de Abraham en la vida de su familia?
Gén 18:18, 19 “El poder de la enseñanza de Abrahán se debió a la influencia de su vida. Formaban su casa más de mil personas, muchas de las cuales eran jefes de familia y no pocas recién convertidas del paganismo” (Elena de White, La educación, p. 187).

Aplicación:
1. Muchos de nosotros somos probados como lo fue Abraham. Tal vez no oigamos la voz de Dios hablándonos directamente, pero él nos llama a través de las enseñanzas de su Palabra y por los eventos de su providencia.
2. Mantuvo una relación cordial con los reyes de las naciones, por algunos de los cuales fue tratado con gran respeto; ¿será que nosotros somos respetados por nuestra forma de vivir?

Creatividad:
“En ti serán benditas todas las naciones de la Tierra”. Si la bendición que recibimos no alcanza a quienes nos rodean, no cumple con su verdadera misión. Dios quiere bendecir personas, pero principalmente ser una bendición para quienes viven cerca de nosotros.
Vivamos de tal manera que nuestra vida influya poderosamente en las personas que están próximas a nosotros.